EL FIN DEL MONOPOLIO DEPORTIVO POR PARTE DE LAS FEDERACIONES

 

Hace algunos días conocíamos la noticia de la decisión de la Comisión Europea sobre un litigio entre dos patinadores y la Unión Internacional de Patinaje sobre Hielo. Esta sentencia, asemejada a la sentencia Bosman por su posible importancia, indica que las Federaciones Deportivas internacionales no son plenipotenciarias ni ostentan el poder de organización en exclusiva de sus deportes, si no que forman parte del entramado deportivo pero no pueden obligar a los deportistas a participar única y exclusivamente en competiciones organizadas por ellas.

 

La decisión de la Comisión Europea está relacionada con el conflicto FIBA-Euroliga del que escribíamos hace algunas semanas, en el que la FIBA quería tomar una posición de fuerza sobre los jugadores que juegan la Euroliga y que no surtió efecto. Hemos de recordar que tanto la Unión Internacional de Patinaje sobre Hielo, como la FIBA o la FIFA, son asociaciones privadas que promueven, organizan y desarrollan competiciones internacionales en sus respectivos deportes, así como normalmente son las que determinan qué países o deportistas participarán en cada edición de los Juegos Olímpicos. Estas competencias les conceden una importancia capital sobre cada uno de sus deportes, pero no el poder absoluto que pretenden.

 

Las federaciones o asociaciones deportivas internacionales o estatales, en general, nacieron para regular las competiciones de los deportes que adquirían cierta dimensión, que despertaban más interés, que demandaban una mejor organización y una serie de garantías. Algunas federaciones han conservado esta filosofía si bien otras se han erigido como únicos baluartes de su propio deporte, no sólo desarrollando un monopolio sobre el mismo, sino restringiendo la práctica deportiva “oficial” o “profesional” a su ámbito de actuación. Ello hizo que tanto España como muchas de sus autonomías, entre ellas Galicia, legislasen obligando a los deportistas con licencia, seleccionados por cada federación, a participar en las competiciones internacionales o nacionales que estableciesen las propias federaciones.

 

Los deportistas pueden participar en competiciones internacionales “oficiales” (organizadas por cada federación internacional) individualmente o formando parte de equipos o selecciones. Ser seleccionado por tu país o por tu comunidad autónoma para competir en su nombre siempre ha sido un motivo de orgullo para cada deportista, pero en algunos casos como en el de estos deportistas holandeses, ha supuesto un conflicto. El problema viene cuando el deporte privado o empresarial tiene más repercusión o genera un mayor volumen de ingresos que el federativo como es el caso de estos patinadores o de la Euroliga con respecto a la FIBA, casos en los que los deportistas tienen grandes contratos con marcas o clubes que no pueden cesar porque sus federaciones les reclamen. Así, los deportistas se ven abocados a vulnerar la legislación y normativa federativa en cuanto a no acudir a estas competiciones internacionales o bien a incumplir su contrato de trabajo, configurándose como la parte más débil de la pirámide deportiva.

 

La Resolución de la Comisión Europea se pronuncia en este sentido, en el que las Federaciones Internacionales no pueden ostentar el monopolio sobre sus respectivos deportes, lo que implica que los deportistas tendrán libertad para competir en las denominadas “Competiciones Oficiales” organizadas por las Federaciones o Asociaciones deportivas internacionales o bien en cualquier otra competición privada, sin que la respectiva Federación pueda sancionarles por ello. Esta decisión, quiere hacer entender a las Federaciones que no están solas en el entramado deportivo y que deben competir en el mercado deportivo como cualquier otro agente organizador de las mismas.

Estaremos atentos a los efectos que pueda producir esta decisión!

 

Puedes consultar la publicación de Faro de Vigo aquí